En medio de un paisaje solitario, “un mar de soja como un desierto verde”, donde antes hubo campesinos, cultivos y vacas, se desliza un automóvil gris entre un pueblo y otro; hace el recorrido entre dos casas incompletas, dos fragmentos de familia que solo se reúnen en las largas y tediosas tardes de domingo. Una niña, con la inocencia de su infancia, pero con la certeza de su deseo de no sufrir en carne propia el abandono a que está sometida su madre, logra que los adultos vean el mundo de otra manera. La escritura delicada entreteje sutilmente la historia.

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